Gotas de Vida...
Aún siendo un Niño, se puede llegar a actuar como un Hombre... Aún siendo un Hombre, se puede llegar a actuar cono un Niño...Lo mismo es con el Sentir...
jueves, 11 de octubre de 2012
Cigarrillo, una Musa y el Final
Dios... un cigarrillo con exceso de nicotina y algún tipo de químico que queme la válvula tricúspide ya destrozadas del incesante y patético corazón. Mientras que un poco de alcohol penetrase el hígado malherido de el triste antropófago que vaga sin rumbo por miles de callejuelas tendidas en un entramado de la vil y lúgubre mente maestra del pobre escritor que tan solo calma su llanto con el abrazo tibio del amor incondicional, sufre, llora, lamenta y arrepiente, tus errores te han matado. Oh triste verdugo que hoy tienes mi vida en tu mano, has de ella un paso más de la incesante e ignorante búsqueda del hombre hacia su felicidad, lleva mi vida hasta el tártaro, donde allí musas de oscuros colores sabrán que hacer con el resto de músculos y cartílagos que en mi cuerpo yacen. Que tus largas manos desmiembren mis sentidos, que los viertan en un lago de llantos febriles y que de ellos nazca la paz que el hombre que hoy te escribe espera conseguir cuando la luna por fin acune sus días y aquella musa que tanto tiempo inspiró mi poesía, pueda una vez más, posar sus delicados labios sobre los míos, que mis brazos cobijen una vez más su cuerpo, fuerte cuerpo de mujer valiente, oh, más si yo fuera un buen hombre, pocas faltas y mucha felicidad habría brindado a aquella pequeña criatura y si, así hubiera sido, me sentiría feliz hoy poder verle ser mujer, pero no, yo fui el ogro, fui el dolor y el llanto, fui tan poco que mis súplicas no valen nada, soy tan poco que si desaparezco hoy, ella, preciosa mujer de finos labios, no tendría la oportunidad de aferrarse a aquella triste verdad, es por eso mismo, que ah dejado de ser mi musa, el amor no es suficiente cuando las yagas de una herida se abren constantemente por el vicio de un pobre antropófago, si, soy yo, comedor de mentiras y adulador de embriaguez, yo soy quien hoy a la luz de un triste monitor, le escribo, a ella, mi musa, porque si no lo hiciera antes de que mis días puedan acabar en un triste ocaso ya sin vida, no sería un vagabundo, no sería un hombre, no sería nada, a pesar de ya no serlo. Ya solo puedo decir, que es un triste final, que jamás querré esto, jamás podré aceptarlo, que me parecerá una mala decisión... pero tengo que atenerme a las decisiones, pero aquello no me impide nada, que eso quede claro. Soy solo un triste vagabundo que no tiene las ganas, las fuerzas y menos aún la esperanza de vivir.
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Vagabundo, perdido, pero no tanto, porque nadie tiene más puertas abiertas, lo sabes, antropófago de mentiras, también serás consciente de los sueños, recuerda que en la libertad las palabras y las ideas son tuyas.
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