Tengo guardadas en mi cajita del tesoro
un millón de risas, bellas y buenas
por si algún día quisieras compartirlas conmigo.
No puedo ofrecerte ya más,
porque todo ya eh perdido
pero si quieres puedo darte mi vida
no mucho quizás sea,
pero si de esfuerzo, yagas y heridas
eh forjado mi vida.
Tengo también guardados
un beso y dos abrazos,
cuatro nombres de ángeles preciosos
y muchas ilusiones y deseos,
lamentablemente no soy un Dios,
ni perfecto ni completamente educado,
me equivoco y dudo,
pero tampoco soy normal, eso puedo asegurarlo.
Quizás esto sea demasiado, ambos podemos saber por qué
pero éste que ahora te habla, ya no es más
un ser humano común, ni tampoco extraño
Ahora simplemente es un triste vagabundo
el cual sufre, llora, se arrepiente e,
intenta ser feliz...
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